Análisis NAD M10

El mejor «todo en uno» con BluOS

Los aparatos «todo en uno» se han hecho populares: con ellos y un par de altavoces podemos montar un equipo de alta fidelidad excelente, sin necesitar mucho espacio ni cables y con la garantía de la sinergia necesaria de un solo fabricante. La británica NAD nos propone en su compacto M10 (apenas mide 21 centímetros de ancho por 26 de fondo y 10 cm de alto) un aparato muy completo que funciona con BluOS e integra amplificación (módulos Hypex Ncore de más de 100 vatios por canal), entradas para varias fuentes analógicas o digitales, reproductor de archivos interno, e incluso el sistema de ajuste Dirac incorporado. Perteneciente -como su sigla indica- a la serie Masters de NAD, el M10 es compacto pero esconde componentes de alta calidad. 

 

NAD M10 Master

La parte frontal del NAD M10 no puede ser más sencilla: no hay nada a la vista, porque está ocupada del todo por la gran pantalla  táctil a color (que servirá de control). Se echa de menos una salida de auriculares (no dispone de ella). Por detrás, el compacto panel está lleno de conexiones: destacan por tamaño la entrada de alimentación (IEC compatible con cables de corriente alternativos que pueden ofrecer mejora del sonido) y las salidas para altavoces (un juego de conectores de calidad). Hay dos entradas de línea analógicas (RCA), una salida PreOut (RCA) y dos salidas para cajones de graves (RCA también). Luego tenemos entradas digitales: una coaxial (RCA), una óptica y una HDMI compatible ARC (para televisor). Está por último la conexión Ethernet y una USB, aparte de sendos jack para recibir señales de un posible mando a distancia (no viene) o activar otros componentes («trigger»). En la caja sí viene un elegante USB metálico dorado aunque solo contiene información básica en PDF, pero vendrá bien para grabar música (son 16 GB).

Instalación y prueba

Contar con una plataforma tan probada como BluOS tiene ventajas y una es que la instalación es de lo más fácil. Desembalamos el NAD, que viene en una compacta (como él) caja muy bien protegida, y resguardado en una funda de tela (buen detalle). Además del citado USB vienen en una caja cables de conexión y el adaptador USB, cable (largo) y micrófono de medición acústica para usar el programa Dirac Live.

Basta sacar el M10, colocarlo en el mueble donde vayamos a tenerlo, y conectarle los altavoces, fuentes, red (mejor que WiFi) y por fin la alimentación. Y por ese orden, pues no dispone de interruptor de apagado general y así arrancará directamente ya con todo conectado. Mientras tanto, instalaremos -si no la teníamos ya- la aplicación de control BluOS y enseguida tendremos todo preparado para sonar. Es posible que debamos descargar alguna actualización: siempre es recomendable hacerlo porque añaden funciones y corrigen posibles errores. Aunque todo el frontal está ocupado por esa brillante pantalla táctil, usando la aplicación es posible que nunca tengamos que tocar el M10 en sí: puede estar pues en un mueble fuera del alcance, o en una vitrina incluso (que tenga algo de ventilación).

Esa pantalla toma mucho protagonismo cuando estamos escuchando, por eso será bueno pensar dónde queremos dejar el M10 para que el espectáculo, además de musical, sea visual. Nos mostrará la carátula de lo que escuchemos e información sobre un fondo claro o oscuro (fácilmente configurable), visible desde lejos. Al modificar el volumen desde la aplicación, por ejemplo, cambia para enseñarnos un círculo tradicional. En uso las órdenes de la aplicación BluOS son inmediatas, se nota que es algo bastante refinado con el tiempo.

Probamos el NAD M10 en dos sistemas, uno con altavoces grandes y otro con monitores. Los 100 vatios declarados por los módulos de salida Hypex pueden llegar a ser algo más de 200 en uso y se nota que, pese a su compacto tamaño, el M10 tiene «garra» para mover con alegría cualquier caja. La herencia de la serie Masters de la marca debe estar ahí también porque el sonido es grande, abierto, con cuerpo y riqueza. Algunos temas de bandas sonoras (como «Caballero Oscuro») o temas de Kari Bremnes (A Lover in Berlin, de Norwegian Mood), y otros, sorprendían en este pequeño M10 con sonidos que llenaban la escena sonora en una amplitud que superaba la ubicación física de los altavoces, y también con notable profundidad.

Por último destacar que si queremos optimizar el sonido de los altavoces que tengamos en nuestra sala, podemos activar el corrector Dirac Live. Es uno de los programas de ecualización automática más potentes, y por ello necesita que lo instalemos en un ordenador portátil o en un móvil. El micrófono irá conectado al propio NAD M10 y, estando en la misma red doméstica (ordenador o móvil) bastará con seguir las instrucciones para realizar una completa medición (son varios puntos), que Dirac corregirá y cuyos resultados cargará al M10 para activarlo según qué «curva» nos guste más. De serie viene gratuitamente la versión que corrige frecuencias graves (las que dan más problemas) pero es posible comprar la versión completa que también ajusta frecuencias medias y agudas, para una corrección total.Conclusión

Con el NAD M10 podremos cubrir la mayoría de necesidades de cualquier equipo de sonido, con un solo aparato que además es muy compacto (apenas un palmo de ancho) y sobre todo muy vistoso. Todo su frontal es una brillante pantalla (táctil) a color en la que podremos admirar las carátulas de la música que escuchemos. Con entradas de diferente tipo (incluida una para televisor) y su reproductor de archivos interno, bastará asociarlo a una pareja de altavoces (que moverá sin problema, es muy potente) para disfrutar de auténtico sonido de alta fidelidad.

NAD M10