Análisis Cambridge Evo 150

La evolución: un «todo en uno» de calidad

Los tiempos han cambiado y en pleno siglo XXI ya son pocos los que buscan un equipo tradicional de alta fidelidad de componentes separados. Se buscan soluciones más sencillas y prácticas, pero compatibles con quien todavía es exigente con la calidad del sonido: para eso han nacido los componentes «todo en uno» como los nuevos Cambridge Audio Evo, disponible en una versión Evo75 algo menos potente y equipada, o el completo modelo Evo150 que hemos tenido oportunidad de probar.

Cambridge Audio afirma haber invertido sus 50 años de experiencia fabricando componentes de alta fidelidad en estos nuevos Evo. Se trata de un componente que incluye en su interior prácticamente todo lo necesario para tener sonido de calidad: basta añadirle dos cajas acústicas, y mejor cuanto mejores sean. Los Evo incluyen varias fuentes de sonido digitales, entradas analógicas y amplificación interna: en eso consiste el «todo en uno».

Con un diseño minimalista (obra de Ged Martin) y compacto (30 cm de ancho) en su frontal destaca una gran pantalla de color y un mando de volumen (y selector en su aro trasero concéntrico), tiene una discreta línea vertical de botones y una salida de auriculares (jack estéreo 3’5 mm). Los laterales vienen acabados en madera de nogal pero son piezas estéticas sujetas con imanes y en la caja hay otras dos en color gris oscuro y distinto acabado. Por detrás descubrimos, gracias a sus conexiones, todas las posibilidades del Evo150: dos salidas de altavoces (puede alimentar dos equipos con sendas parejas de altavoces) y una salida RCA de previo estéreo más un RCA para un cajón de graves (buen refuerzo si lo dedicamos al televisor).

Las entradas de sonido incluyen una entrada para tocadiscos (cápsula de imán móvil o MM), una de línea RCA, otra balanceada XLR, y entradas digitales ópticas (dos), coaxial y USB. Además, dispone de una entrada HDMI ARC (para el televisor), una USB para memorias o disco duro con música y la conexión Ethernet (aunque dispone de WiFi doble banda interno). Internamente dispone de Bluetooth no solo para recibir música sino también como emisor para auriculares, con el destacable extra de contar con aptX HD. Aparte de un eventual tocadiscos, solo nos faltaría un lector CD (Cambridge dispone de uno dedicado) para abarcar cualquier formato musical, pero gracias a los servicios de música (Tidal, Qobuz, Spotify…), las radios por internet y los archivos que tengamos en un USB o compartidos, la cantidad de música que tendremos con este aparato minutos después de enchufarlo ya es prácticamente infinita.

Instalación y prueba

Probamos como comentábamos más arriba un Cambridge Audio Evo150, que mejora al Evo75 en la potencia disponible (150 vatios frente a 75 por canal), la entrada para tocadiscos, la balanceada XLR y la digital USB entre otros detalles (el Evo75 no dispone de todo eso). La amplificación interna usa los modernos módulos Hypex Ncore con alimentación conmutada, lo que ayuda al compacto tamaño y bastante ligero peso (5,3 kg) del aparato. Su embalaje es, acorde a eso, ligero y compacto: al abrirlo descubrimos unas cuidadas protecciones, que incluyen una funda textil del propio aparato. En una caja interna separada están el mando a distancia, que es un buen detalle aunque usemos la imprescindible aplicación dedicada, cables de conexión y embellecedores laterales alternativos.

La instalación es sencilla: buscarle espacio (fácil) y enchufar la  alimentación (aquí conviene recordar que ese cable puede ser importante de cara al sonido final) y las fuentes o la red. Enseguida, igual que en el papel de instalación en la caja, se nos insiste desde la pantalla en instalar la aplicación StreamMagic propia de Cambridge Audio. Con ella todo será más fácil y directo: descarga de una actualización, configuración de nuestros servicios de música (puede copiarlos tal cual del móvil si los tenemos configurados), etcétera. Y sí, tal como anuncian en pocos minutos (muy pocos si no nos toca actualización) tendremos sonando el equipo con el Evo150: excelente.

La aplicación StreamMagic cuenta con una pantalla inicial en la que siempre vemos qué sistema escuchamos (por si hubiera más de uno). Ahí está claro que es una aplicación para un sistema multihabitación (con más de un dispositivo StreamMagic en marcha). En otra línea, también siempre podemos acceder a la «salida» (altavoces A o B, o auriculares), configuración o dejarlo en espera. Luego la música escuchada reciente y el listado de fuentes, que se despliega en un scroll de dos pantallas. También podemos tener a la vista qué suena a pantalla completa (con detallada información de formato y «bitrate»).

La gran pantalla también ayuda tanto al elegir fuentes como al saber qué está sonando, y es muy bienvenida aplicación aparte. Se puede atenuar su brillo, dejarla apagada, o elegir qué información queremos ver. Cuando queremos seleccionar fuente o cambiar el volumen, esa información aparece en la pantalla a gran tamaño: es fácil de ver incluso en un salón grande. En la aplicación del móvil todo está sincronizado, pero contar con un mando a distancia nos ha gustado mucho: no siempre es instantáneo coger el móvil para silenciar el aparato o para una canción si nos llama alguien, por ejemplo.

Destacar también que los Cambridge Evo son aparatos «Roon ready» y ésa es otra gran ventaja si usamos este software de catalogación y reproducción tan potente: el servidor Roon los reconoce enseguida y podremos enviarles música sin problema, además veremos al reproducir algún tema Master de Tidal qué resolución nos ofrece, pues estos aparatos decodifican MQA. Tal como muestra la captura de la aplicación Roon, al ver información de lo que está sonando el Evo150 aparece como «Roon advanced audio transport».

Pusimos a prueba el Evo150 con altavoces grandes y monitores, y los 150 W de amplificación Hypex nunca tuvieron problema en ofrecer un sonido de gran claridad, impacto y baja distorsión. El DAC interno (un ESS Sabre de reconocido prestigio) no se queda atrás, y al escuchar temas de resolución superior a la tradicional del CD (más de 16 bit y 44 kHz) podemos apreciar ese extra que ayuda a meterse mejor en la música. Cambridge asegura que sus ingenieros pasaron muchas horas mejorando la electrónica de los Evo hasta conseguir un sonido óptimo y es verdad que, además de lo fácil que resulta de instalar y usar, suena a excelente nivel. Con una pareja de cajas forma un equipo capaz de ofrecernos música de gran calidad para los momentos de escucha dedicada, y grandes facilidades para que lo aproveche toda la familia.

Conclusión

El Cambridge Evo150 cumple a la perfección con esa idea de un «todo en uno». Con él y una pareja de altavoces montaremos un excelente equipo de música, con todos los servicios de música, capaz de recibirla (y enviarla) en Bluetooth, de mejorar el sonido de un televisor moderno, y al que podemos añadir un tocadiscos (el Cambridge tiene fono para ello). Y su potencia sonora y musicalidad están a alto nivel, de hecho para mejorarlos la inversión debería ser mucho más alta.

Cambridge Audio Evo 75

Cambridge Audio Evo 150