Cómo conseguir la máxima calidad de tu música digital

En 1980 con el «Compact disc» llegó la música en formato digital a nuestros hogares y lo hizo con la promesa de un «sonido preciso» y en un formato «duradero», frente al deterioro que sufrían los soportes magnéticos de la época (principalmente la cinta cassette). Ese «Perfect Sound Forever» prometido por Sony y Philips, no terminó de ser algo cierto, aunque la evolución de los reproductores de CD mantenida por algunos fabricantes, como Accuphase o Luxman, han acercado bastante esa promesa a la realidad.

Aunque todavía hoy muchos audiofilos no renuncian a sus reproductores analógicos (tocadiscos o cintas) y los siguen teniendo como su fuente favorita, la realidad es que los reproductores digitales y los convertidores de digital a analógico -DAC- han experimentado una evolución asombrosa.

Este avance exponencial se ha producido tanto en la calidad musical y naturalidad (su talón de aquiles hasta no hace mucho) con la que los mejores servidores y streamers reproducen la música en formato digital, como principalmente en su capacidad de poner a nuestra disposición una cantidad casi ilimitada de discografía.

Podríamos decir que estamos viviendo una tercera revolución digital, por el potencial que te brindan los servidores de música actuales de acceder casi a cualquier disco, sumado a sus capacidades de inteligencia artificial para «aprender» de tus preferencias y sugerirte nuevos títulos e interpretes acordes a tus gustos.

Se ha pasado del «disco físico» a la música desmaterizalizada, puesto que ya no podemos ver ni tocar un archivo digital. Paradójicamente este proceso involucra muchos mas elementos que el reproductor de un disco físico.

De «cómo» se haga ese manejo del «disco digital», qué aparatos, conexiones, configuración… dependerá que el resultado sea un éxito y su calidad musical rivalice -incluso supere claramente- a la reproducción analógica.

Por lo tanto podemos decir que la reproducción de música en formato digital ha alcanzado su madurez y por ello en este reportaje te explicamos los aspectos mas relevantes que influyen en la calidad de reproducción de un sistema digital y te damos unas recomendaciones de como optimizar y mejorar cada uno de ellos, en aras de que consigas la mejor calidad de tu música en formato digital. Nos ceñiremos a todos los elementos «hardware», o sea: equipamiento, gadget o cableado, sin entrar en la parte «software» de los ficheros digitales -formatos,  algoritmos de procesado de la música- que dejaremos para un posterior articulo.

Reducción de jitter
 
Desde que llegaron los primeros reproductores de CD «separados» (transporte de lectura óptica por un lado y convertidor DAC por otro) se apreció que esa conexión digital no era perfecta. Surgieron algunos problemas como la falta de sincronía de relojes y otros como la correcta impedancia para una transmisión de información óptima, que podían desencadenar altos niveles de jitter -una distorsión de la señal temporal-. El jitter podía originarse en el propio lector, en el DAC o en la transmisión (cuando no en los tres sitios) y el sonido final se resentía claramente. 
 
Para evitarlo se empezaron a usar dispositivos «anti jitter»: los primeros eran sencillos, un receptor de la señal digital, un buffer (memoria que permite reordenar los datos en tiempo real) normalmente con reloj de mayor precisión, y un emisor de mejor calidad y bien alimentado. La señal digital del transporte, quizás mediocre por varios motivos, salía óptima. Estos dispositivos se fueron afinando y llegó el siguiente paso, procesar la señal digital en sí: primero añadiendo algún tipo de «dither» (una especie de ruido de fondo que ayuda a mejorar la conversión posterior) y después modificando la resolución de esa señal.

Así llegó el sobre-muestreo: de las señales originales en resolución CD (16 bit y 44,1 kHz) se pasó a otras superiores. La idea es facilitar así el trabajo al convertidor DAC posterior, ayudando al filtrado analógico (más suave en frecuencias superiores). Lo que empezó como un extra de los anti jitter se ha convertido en algo esencial en el día a día de la reproducción de música digital: todos los programas o reproductores cuentan con opciones de sobre muestreo.

Consejo: La eliminación del jitter en todos los componentes del sistema digital, redundara en una precisión y mejora extraordinaria de la calidad de la música en formato digital. En los siguientes apartados te damos recomendaciones sobre como recudir al mínimo el jitter en cada componente.

¿USB o no USB?
 
Una de las causas principales de jitter en la transmisión de audio digital era que en formato SPDIF la señal de reloj no es independiente sino que está mezclada con los datos. Si en algún punto (emisor, receptor, cable) la separación no es óptima, se pierde sincronía y aparecen errores (y jitter).
 
Cuando se empezó a usar la conexión USB para audio se tuvo en cuenta esto y en el estándar USB 2.0 de audio entró en juego algo importante: la transmisión «asíncrona». Se transmiten datos de música digital pero el reloj es independiente o, de hecho, suele ser local: el DAC que recibe la música usa su propio reloj para sincronizar la conversión. 
 
Con la segunda revolución digital -paso del formato fisico digital a ficheros digitales- se dió una vuelta de tuerca más, con avanzados reproductores en red que son potentes ordenadores diseñados ex-profeso para el manejo de música digital. Y se ha descubierto que la conexión USB puede recibir interferencias de sistemas cercanos o relacionados: la conexión de red, el propio tráfico de datos y el manejo de las señales de reloj. Por eso marcas especializadas en servidores musicales -como Antipodes Audio- apuestan por sistemas que usan un USB independiente solo como salida, o incluso apuestan por convertidores externos que, como aquellos anti-jitter originales, toman la señal original USB y tras un proceso de re-clocking de muy alta precisión la envían usando interfaces clásicos (SPDIF o AES/EBU) con mejor resultado en términos de musicalidad. 

Servidor musical Antipodes S40 con el Reclocker S20

No obstante a pesar de que la conexión USB ofrece una calidad de reproducción menos musical comparado con las otras conexiones digitales como la AES/AEU, muchos aficionados la prefieren por ser mas económicos los cables y por permitir la reproducción de ficheros DSD a máxima resolución.

Consejo: Emplear cables digitales de la mejor calidad posible. Tambien en los cables USB la mejora en reducción de jitter es apreciable al poner un buen cable.

Un siguiente paso es añadir filtro purificador USB o mejor, un regenerador USB como el que hace Telos o SoTm o los reclocker de alta precisión de Antipodes e Ideon Audio.

Ideon Audio 3R USB Renaissance mk2 Black Star

Ideon Audio 3R Master Time Black Star

Conexión de los equipos de la red local

Cables Ethernet especiales
Las conexiones Ethernet usan cables de pequeña sección porque no transmiten mucha corriente, sino señales. En los USB sí hay una línea de corriente y es algo que con la llegada de las cargas rápidas de móviles, por ejemplo, muchas personas han descubierto, pues no siempre «cualquier» cable USB soporta esos modos al usar conductores de sección o calidad insuficientes.
 
Las señales que transportar los cables Ethernet son de gran velocidad y pueden generar interferencias, o recibirlas (un cable es una antena que capta electromagnetismo del ambiente). Con el estándar CAT7 la industria ya ha introducido apantallamientos más elaborados en los cables, pero existen cables desde CAT6 con conectores de mejor calidad y estructura interna dispuesta para evitar, por un lado, «radiar» y generar problemas en aparatos cercanos, y, por otro, aislar a los aparatos que conectan de interferencias cercanas.  

Consejo: Usar cables Ethernet diseñados para audio. Muchos aficionados descuidan la calidad de estos cables pensando que no influyen para nada en la calidad musical. Error: en cuanto tengas un reproductor digital de calidad media/alta, prueba a poner un cable ethernet desarrollado para audio y apreciaras la ganancia.

Tambien aislar el equipo del resto de la red con un switch especial es una buena idea, pero no se deben descuidar los cables usados para las conexiones de red, igual que los cables digitales tradicionales o los USB, los Ethernet pueden ser críticos en equipos de alto nivel. 

Si no puedes acometer un Switch de grado audiofilo, puedes usar un filtro ethernet entre tu servidor y tu NAS o switch estandar.

Enlace FO

Al usar una conexión de fibra óptica se consigue el aislamiento eléctrico entre el Switch, el Servidor de música y el router. Así evitamos que los parásitos e interferencias que provienen del router del operador de telefonía, del decodificador de TV -generalmente de construcción barata y que utilizan fuentes conmutadas de baja calidad que generar muchas distorsiones- o de otros dispositivos que están conectados a la red local, no se transmitan a nuestro equipo de audio, extremadamente sensible a este tipo de parásitos eléctricos.

Puedes ver en este gráfico la cantidad de dispositivos que suelen estar conectados a la red de datos de tu casa.

Estas distorsiones se transmiten a través de la masa de los cables ethernet que usan todos los equipos que sueles tener en casa con acceso a internet.

Al conectar por medio de fibra óptica tu servidor de música al switch audiofilo, consigues un aislamiento eléctrico completo de las interferencias que provienen de los demás elementos de tu red local.

Esta conexión de FO la puedes realizar a través de un conversar de medio, que realiza este cambio del cable ethernet al de fibra óptica, o bien si dispones de un Switch audiofilo como el SoTM SG100 o el Melco S100, permiten instalarles un modulo que realiza esa misma función. 

Consejo: Conecta tanto el servidor de música como la NAS (si dispones de una) con FO al switch. Consultanos y te asesoraremos sobre el equipo mas adecuado para la configuración de tu red.

 

En red: switch audiófilos

La música digital ha sufrido una revolución notable: la conexión era antiguamente «local» entre transporte y convertidor, incluso entre una fuente de audiovídeo y procesador o amplificador de cine en casa, siempre dentro de un mismo equipo.

Pero a partir de el momento en que tenemos un reproductor de archivos que se conecta a la red doméstica y desde ella a Internet, se abre un universo musical casi infinito: desde los archivos que tengamos en nuestra red local hasta las miles de emisoras de «radio» en todo el mundo o los servicios de música en línea como Spotify, Tidal, Qobuz, Apple Music, Amazon

Pero esa conexión es otra posible fuente de interferencias, y de hecho la experiencia ha demostrado que no son nada despreciables. A través del cable Ethernet (muy preferible a una conexión inalámbrica WiFi que en sí misma ya aporta mucho ruido electromagnético) tu equipo de audio puede recibir una cantidad de ruidos de alta frecuencia notables. Recordemos que a la misma red estarán conectados el router original, varios ordenadores o algún NAS, y ninguno de ellos suele tener una fuente de alimentación limpia (muy al contrario usan alimentadores conmutados de contenido precio y calidad escasa).

Por eso cobra sentido usar algún tipo de barrera: instalar un switch dedicado suele ser una idea excelente que reporta beneficios audibles inmediatamente. La idea es aislar la parte doméstica de la red de los componentes más críticos en nuestro equipo de sonido. Estos dispositivos reciben un cable Ethernet procedente de la instalación normal, pero sus salidas cuentan con aislamiento hacia los aparatos del equipo de forma que les llega la información, los datos, pero no los ruidos ni interferencias introducidas por otros dispositivos conectados a la misma red. Además aíslan a cada aparato de sus vecinos, algo útil si en el equipo tenemos por ejemplo un reproductor de archivos de vídeo (potencial fuente de problemas) combinado con un streamer de audio de calidad.

Consejo: También puedes mejorar la calidad de sonido del switch audiófilo poniéndole una fuente de alimentación lineal externa, dotándole de un modulo de clocking -aquellos que dispongan de esa opción- y poniéndole un cable de alimentación eléctrica de calidad.

VER MODELOS DISPONIBLES DE
Switch y NAS

¿De dónde viene la música? NAS, discos SSD y servicios en línea

Cuando usamos un reproductor o «streamer» hay otro factor a tener en cuenta a la hora de pensar en extraer la máxima calidad de esa música digital: dónde «está» la música, esos archivos. Por orden de lejanía física, empezamos por los servicios de música en línea: al escuchar música en Tidal o Qobuz (o cualquier servicio similar) el archivo estará alojado en uno de sus servidores internacionales, y llegará a nuestra casa y nuestro reproductor a través de varios nodos de interconexión repartidos por el mundo. La velocidad de las redes (y que se trata de archivos relativamente poco pesados, es decir flujos de datos ligeros) consiguen que la música no tenga cortes y llegue en la calidad prevista.

El siguiente paso será mucho más cercano: contar con un servidor de música o una NAS dentro de tu red doméstica. Tus archivos de música, cuyo origen pueden ser compras en descargas o «ripeos» de tu colección de discos, estarán en los discos duros de tu servidor local que los enviará a través de la red doméstica al reproductor.

Otro paso más nos dará la máxima cercanía entre los archivos y el reproductor: usando un almacenamiento interno, que óptimamente puede ser un disco SSD (ya alcanzan varios TB de capacidad que da para una discoteca notable en formato sin pérdida FLAC y resolución CD).

Como decíamos respecto de Tidal y otros servicios de música, las conexiones en red aseguran que ésta nos llegue sin errores y no tendremos normalmente «cortes». Pero cuando tenemos un sistema de alto nivel y escuchamos de forma crítica, aparecen ventajas según el origen de los archivos es más cercano y nada suena al final tan bien como la música leída desde un soporte local en estado sólido (disco SSD en el propio lector o servidor).

Consejo: Como regla general, en este orden sonará mejor almacenamiento interno SSD, después NAS en tu red local, disco USB externo, música de internet (Apple, Deezer, QoBuz, etc).

Servidores de música vs Streamer

Hablamos de «streamer» o reproductores digitales de archivos, cuando se trata de dispositivos sin ningún almacenamiento propio: reproducen archivos locales distribuidos por la red doméstica, o archivos procedentes de internet (ya sea una «radio» o un servicio tipo Tidal, Qobuz o Amazon entre otros). Su reproducción es lo que se llama «pull» (del inglés «tirar») ya que solicitan acceso a ese archivo, y lo reproducen a medida que lo van recibiendo. Si escuchamos algo de Spotify, por ejemplo, recibimos un archivo de entre el caótico tráfico de datos mundial. Si escuchas un archivo propio, éste deberá estar guardado en tu disco local, y necesitaremos entonces un servidor o NAS. Ese archivo habrá sido descargado (compras de música en línea, disponible en alta resolución) o generado a partir de un disco de tu biblioteca, por ejemplo.

Frente a esa forma «pull» de reproducir archivos, hay otra: «push«. Incluso usando fuentes lejanas (Tidal, Qobuz etcétera) es posible el «push» con sistemas como Roon: con Roon tendremos un servidor por un lado y un reproductor por otro (aunque físicamente pueden estar en el mismo equipo, como por ejemplo un Servidor Antipodes S40). Desde la aplicación del móvil, en lugar de (como en un reproductor, por ejemplo) solicitar la descarga y reproducción (todos los DLNA son así), en Roon «empujamos» el archivo hacia el reproductor. Roon ya ofrece así algunas mejoras sobre el sonido en modo «pull» pero puede tener más, por ejemplo integrando el potente y refinado HQPlayer. Y existen otros programas, y aparecerán posiblemente otros, que necesitarán un servidor y no un simple reproductor para funcionar: ésa es la ventaja fundamental de un servidor frente a un «streamer» a secas.

Servidor de musica Antipodes K50

Además de esa ventaja, un servidor dedicado de audio podrá disponer de almacenamiento propio para tener disponible de forma local tu propia música, que además de ventajas prácticas (no depender de una red, de tener un NAS o servidor encendido, etcétera) tiene ventajas en prestaciones de audio finales.

Consejo: El almacenamiento interno ofrece ventajas de latencia y jitter frente a la música que llega a un streamer desde internet o desde la red local. Si ya tienes un servidor conseguirás mejor sonido si el almacenamiento que le pones es SSD -discos de estado sólido- que con discos HHD -mecánicos, mas baratos pero que añaden además jitter producido por las vibraciones que producen al girar.

Pero por encima de todo, escucha música digital de la que tengas constancia de que se respeta el formato original. Circulan muchos ficheros digitales en web de descargas, rippeados con menor calidad o bien anunciando altas tasas de muestreo cuando en realidad solo han realizado un upsampling con software de un fichero original en resolución estandard.

VER MODELOS DISPONIBLES DE
Servidores y Streamers

Clock y Upsampler

Por ultimo puedes subir aun mas el nivel de calidad de tu sistema de audio digital, incorporando un clock entre el servidor o streamer y tu dac. No todos los equipos disponen de toma externa de clock ya que muchos fabricantes optan por sistemas propietarios. Así ocurría también con los Upsampler -como los de DCS solo para usar con su sistema-. 

Afortunadamente recientemente han salido equipos al mercado de uso universal, como el Auralic Sirius G2.1 que permiten conectar varias fuentes digitales -ya sea un streamer o un reproductor de CD-.  El upsampler te permitirá “elevar” la señal de tu fuente, por ejemplo a la máxima resolución PCM o hacer un remuestreo a DSD a la máxima resolución que configuremos, con una mejora de calidad palpable.